miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿ De donde viene La Adelita ?



Adela Velarde Pérez, era una enfermera oriunda de Ciudad Juarez.

Se fugó de su casa y el 13 de febrero de 1913 se unió a las tropas carrancistas del coronel Alfredo Breceda, donde fungió como enfermera después de los combates de Camargo, Torreón, Parral y Santa Rosalía. Adelita atendía a los heridos villistas de la División del Norte, como parte de la Brigada de la Cruz que formó la señora Leonor Villegas de Manón. 

Como uno de tantos atendio al soldado herido Antonio del Río Armenta, quien se enamoro perdidadmente de ella y que en obsequio de ese romance, le dedico estas letras.

¨Adelita¨estaba marcada por los acontecimientos patrioticos pues fue nieta, de Rafael Velarde, amigo de Benito Juarez y quien dio alojamiento  al Benemérito de las Américas en su exilio en Paso del Norte.

 El nombre de ¨Adelita ¨ , se quedo como icono de las soldaderas.   “En la historia del pueblo de México, indudablemente, Adela Velarde, ‘La Adelita’ forma parte de la pléyade excelsa de las mujeres mexicanas que desafiando a su tiempo, han contribuido a la reivindicación del papel histórico de la mujer”.




En lo alto de una abrupta serranía
acampado se encontraba un regimiento
y una moza que valiente lo seguía
locamente enamorada del sargento.
Popular entre la tropa era Adelita,
la mujer que el sargento idolatraba
que además de ser valiente era bonita
que hasta el mismo coronel la respetaba.
Y se oía que decía
aquel que tanto la querí…
Si Adelita se fuera con otro
la seguiría por tierra y por mar,
si por mar en un buque de guerra
si por tierra en un tren militar.
Si Adelita quisiera ser mi esposa,
y si Adelita ya fuera mi mujer,
le compraría un vestido de seda
para llevarla a bailar al cuartel.
Y después que terminó la cruel batalla
y la tropa regresó a su campamento
por la vez de una mujer que sollozaba
la plegaria se oyó en el campamento.
Y al oírla el sargento temeroso
de perder para siempre su adorada
escondiendo su dolor bajo el reboso
a su amada le cantó de esta manera…
Y se oía que decía
aquel que tanto se moría…
Y si acaso yo muero en la guerra,
y mi cadáver lo van a sepultar,
Adelita, por Dios te lo ruego,
que por mí no vayas a llorar.